El Tribunal Supremo ha reforzado la obligación empresarial de entregar nóminas comprensibles y suficientemente detalladas. La STS 285/2026, de 24 de marzo, confirma que el recibo salarial no cumple correctamente su función si se limita a identificar conceptos e importes, pero no permite comprobar cómo se han calculado.
La resolución analiza si un modelo de nómina que reflejaba conceptos retributivos, pero no detallaba con precisión las bases de devengo, atrasos o incidencias, cumplía la exigencia de claridad prevista en el artículo 29.1 del Estatuto de los Trabajadores.
El criterio tiene impacto directo para empresas, departamentos de RRHH y asesorías laborales, especialmente en organizaciones con retribución variable, complementos funcionales, atrasos, incidencias de jornada o situaciones como incapacidad temporal, huelga o licencias sin sueldo.

El artículo 29.1 del Estatuto de los Trabajadores exige que el salario se documente mediante un recibo individual con la debida claridad y separación de percepciones y deducciones.
El Supremo interpreta esta obligación en sentido material. La nómina no debe limitarse a decir qué se paga, sino que debe permitir entender por qué se paga y cómo se ha calculado.
Por tanto, si un concepto depende de días, horas, porcentajes, períodos concretos o incidencias laborales, el recibo debe incluir información suficiente para que la persona trabajadora pueda comprobar la liquidación sin tener que reconstruirla por su cuenta.
Uno de los puntos más relevantes de la sentencia es que la empresa no puede trasladar a la persona trabajadora la carga de verificar el salario mediante operaciones externas.
No basta con que el trabajador pueda conocer sus días de trabajo, bajas, incidencias o cambios de jornada a través de otros medios. La nómina debe ser clara por sí misma y permitir una comprobación razonable desde el propio documento.
Este criterio refuerza el principio de transparencia salarial y exige a las empresas una mayor diligencia en la confección de los recibos de salario.
La sentencia resulta especialmente importante para nóminas con conceptos complejos o variables.
Entre los elementos que pueden requerir mayor desglose se encuentran los atrasos, complementos devengados por días u horas, primas, incentivos, mejoras de incapacidad temporal, reducciones o ampliaciones de jornada, descuentos por huelga o licencias sin sueldo.
En estos casos, la empresa debe facilitar información sobre el período de devengo, la unidad de cálculo empleada, los días u horas computados y las incidencias que afectan al importe final.
La STS 285/2026 no surge de forma aislada. El Tribunal Supremo ya había reforzado esta doctrina en la STS 31/2019, de 17 de enero, en la que recordó que la nómina debe permitir una comprobación sencilla de los conceptos abonados y de su cálculo.
También la Audiencia Nacional había abordado supuestos similares en relación con mejoras de incapacidad temporal, reducciones de jornada, atrasos y conceptos variables cuyo origen no aparecía suficientemente explicado.
La sentencia de 2026 consolida esta línea y eleva el estándar de claridad exigible en los recibos salariales.
Las empresas deberán revisar sus modelos de nómina para comprobar si cada concepto retributivo permite conocer con claridad su origen y cálculo.
No basta con cumplir formalmente el modelo oficial ni con utilizar claves internas o aplicaciones complementarias. Manuales, catálogos o explicaciones adicionales pueden ayudar, pero no sustituyen la obligación de que el recibo salarial sea comprensible por sí mismo.
Para las asesorías laborales, esta doctrina aconseja una revisión preventiva de nóminas, especialmente en empresas con sistemas retributivos complejos. Una nómina opaca puede aumentar el riesgo de reclamaciones individuales, conflictos colectivos y discrepancias sobre variables, atrasos o incidencias.
La nómina no es solo un justificante de pago. Es un documento esencial para garantizar la transparencia en la relación laboral y permitir el control de la retribución abonada.
El criterio del Supremo obliga a las empresas a reforzar el desglose de los conceptos salariales cuando el cálculo dependa de variables, períodos o incidencias. En un contexto de creciente litigiosidad laboral, contar con nóminas claras, trazables y verificables aporta seguridad jurídica tanto a la empresa como a la plantilla.