La Recomendación (UE) 2025/2609, aprobada el 18 de diciembre y publicada en el DOUE el 22 de diciembre de 2025, marca un punto de inflexión en la política europea de salud laboral. La Comisión actualiza la lista europea de enfermedades profesionales incorporando nuevos reconocimientos vinculados a la exposición al amianto, con implicaciones jurídicas, laborales y económicas relevantes para empresas, asesorías y sistemas de protección social.
La norma responde a la evidencia científica más reciente y a una realidad persistente: aunque el amianto está prohibido en la Unión Europea desde 2005, sigue presente en edificios, instalaciones y materiales, especialmente en actividades de rehabilitación, mantenimiento y demolición.

La principal novedad es el reconocimiento expreso del cáncer de laringe y del cáncer de ovario como enfermedades profesionales causadas por exposición al amianto. Hasta ahora, el primero figuraba únicamente como enfermedad “sospechosa” y el segundo no estaba contemplado en la lista europea.
A estos se suman las placas pleurales con deterioro funcional pulmonar y el derrame pleural no maligno, también vinculados al amianto. La consecuencia inmediata es clara: mayor facilidad para el reconocimiento de la contingencia profesional, con impacto directo en prestaciones, recargos de prestaciones, responsabilidades empresariales y posibles indemnizaciones.
Además, la Recomendación incluye en su anexo de vigilancia otros cánceres —colon, recto y estómago— instando a los Estados miembros a recopilar datos y avanzar en su eventual reconocimiento futuro.
Según datos de la Comisión Europea, entre 4,1 y 7,3 millones de personas trabajadoras continúan potencialmente expuestas al amianto en la UE. El cáncer profesional asociado a este material representa alrededor del 75 % de los casos reconocidos, y su largo periodo de latencia —hasta 30 años— explica que el problema siga generando efectos sanitarios, laborales y económicos en la actualidad.
Para los asesores laborales, esta realidad refuerza la necesidad de auditar correctamente los historiales laborales, los sectores de riesgo y la trazabilidad de la exposición en procesos de incapacidad permanente, viudedad o recargo de prestaciones.
En el ámbito nacional, el cáncer de laringe ya fue reconocido como enfermedad profesional en 2015. Este marco se ha visto reforzado por la Ley 21/2022, que creó el fondo de compensación para las víctimas del amianto, y por el RD 483/2025, que regula su aplicación práctica.
Sin embargo, el cáncer de ovario todavía no figura en el cuadro nacional de enfermedades profesionales regulado por el RD 1299/2006. La Recomendación europea sitúa esta omisión en el centro del debate y anticipa una futura modificación normativa, con efectos directos en la gestión de contingencias profesionales y en la litigiosidad asociada.
La Comisión insta a los Estados miembros a:
Estas recomendaciones se enmarcan en el Marco estratégico de la UE en salud y seguridad en el trabajo 2021-2027, que apuesta por reducir la incidencia de enfermedades profesionales y mejorar su detección temprana.
La actualización de la lista europea no es solo un cambio sanitario. Supone:
En definitiva, la Recomendación (UE) 2025/2609 refuerza el papel del asesor laboral y fiscal como pieza clave en la gestión del riesgo, la protección social y la seguridad jurídica, en un ámbito donde la prevención y la correcta calificación jurídica siguen siendo determinantes.